Muchas vidas, muchos maestros de Brian Weiss

“La historia real de un psiquiatra, su joven paciente y la terapia de regresión que cambió sus vidas para siempre.”

Por Jeff Figueroa

Brian Weiss es un renombrado psiquiatra estadounidense y presidente honorífico del Departamento de Psiquiatría del hospital Mount Sinai de Miami. Es, además, uno de los mayores autores de espiritualidad del mundo, gracias a sus diez best sellers publicados y a y sus dos millones de lectores. Entre sus obras destacan Muchas vidas, muchos maestros, Lazos de amor y Muchos cuerpos, una misma alma.

Weiss imparte cursos y seminarios en todo el mundo y es un invitado habitual en importantes programas de televisión y radio de Estados Unidos.

Una de sus pacientes, Catherine, recordó bajo hipnosis sus vidas pasadas y pudo encontrar en ellas el origen de muchos de los traumas que sufría. Catherine se curó pero ocurrió algo insólito: logró ponerse en contacto con los Maestros, espíritus superiores que habitan los estados entre dos vidas. Ellos le comunicaron importantes mensajes de sabiduría y de conocimiento. 

«Las credenciales del Dr. Weiss, y su escepticismo inicial, atraen a personas que de otro modo no se hubieran acercado a este libro.«

New York Times

Muchas vidas, muchos maestros trata de la experiencia que el doctor Weiss tuvo con su paciente Catherine quien acepta tener sesiones de regresión para tratar sus traumas.  Escéptico a este tipo de tratamientos Weiss incurre en un camino desconocido que lo va sorprendiendo cada vez que Catherine se conecta con una vida pasada. A través de estas regresiones en el tiempo Weiss se va dando cuenta de que los traumas que acomplejan a Catherine tienen origen en otras almas, las que fueron traspasadas a la vida de su paciente lo que podría dar alguna explicación espiritual de que ciertos traumas o temas pendientes en el mundo terrenal debiese pagarse o sanarse de algún modo, ya sea aquí y ahora o en un futuro cercano o no tan cercano.

Con respecto a Catherine podemos notar un cansancio tanto físico y mental que la llevaron a vivir una vida de frustración, de nula armonía y paz mental. A causa de sus traumas decide someterse a estas regresiones buscando la sanación. Es aquí donde comienza a gestarse los cambios de paradigma del doctor Weiss quien en un principio era escéptico a estas cosas, pero con el paso del tiempo y con la evidencia que sus sesiones le entregaron fue cambiando de opinión en cuanto a la espiritualidad.

Las múltiples vidas pasadas que Catherine conectó en las sesiones de regresión dan a entender que hay deudas impagas pendientes que otros deben pagar, lo que me parece muy injusto por decirlo en palabras simples. ¿Por qué debemos sufrir lo que otros sufrieron? ¿No sería más justo tener que vivir nuestras propias vidas en cuanto a las decisiones que tomemos?. 

A juicio personal Dios no quiere que otros paguen por el pecado de otros. Por lo tanto, la reflexión inmediata que me surge es que las almas son únicas.  Dicho esto, entiendo que la reencarnación no es posible en mi concepto de vida, por lo que dejo nula la teoría de reencarnación. Creo que este tipo de experiencia se debe más a una memoria frágil y colectiva que los maestros nos hacen ver como propias para ayudar a otros en la vida terrenal. 

Sin embargo, el libro nos deja una serie de pasajes y enseñanzas que no dejan de ser importantes de reflexionar. A continuación citaré algunas.

«También debemos aprender a no acercarnos solo a aquellos cuyas vibraciones coinciden con las nuestras.»

Ayudar a otros sin recibir nada a cambio y sin discriminar es lo que debemos aprender.

«Energía…todo es energía. Se malgasta tanta…Las montañas…Dentro de la montaña hay quietud; el centro es sereno. Pero es afuera donde está el problema. Los humanos solo pueden ver el exterior, pero se puede ir mucho más adentro. Hay que ver el volcán. Para eso es preciso ir muy adentro.»

Weiss reflexiona: «No se trataba de una mera confirmación de que la hipnosis era efectiva como instrumento terapéutico. Implicaba aún más que las regresiones a vidas pasadas, cosa que resultaría difícil de aplicar a la población en general, de uno en uno. No: me pareció que se refería al miedo a la muerte, el miedo muy oculto dentro del volcán. El miedo a la muerte, ese temor escondido y constante que ni el dinero o el poder pueden neutralizar: ese es el centro.

Pero si la gente supiera que la vida es infinita; que jamás morimos; que nunca nacimos, en realidad, entonces ese miedo desaparecería. Si todos supieran que han vivido antes incontables veces y que volverían a vivir otras tantas, ¡Cuánto más reconfortados se sentirían! Si supieran que hay espíritus a su alrededor, cuando se encuentran en estado físico; que después de la muerte, en estado espiritual, se reunirán con esos espíritus, incluidos los de sus muertos amados, ¡Cuánto sería el consuelo! Si supieran que los ángeles de la guarda existen, en realidad, ¡Cuánto más seguros se sentirían! Si supieran que los actos de violencia y de injusticia no pasan desapercibidos, sino que deben ser pagados con la misma moneda en otras vidas, ¡Cuánto menor sería el deseo de venganza! Y si de verdad por el conocimiento nos aproximamos a Dios, ¿De qué sirven las posesiones materiales y el poder, cuando son un fin en sí y no un medio para ese acercamiento? La codicia y el ansia de poder no tienen ningún valor.»

En esto coincido totalmente en que hay cosas mucho más importantes que el deseo de poder y de tener, al final este camino solo nos llevará a la perdición. 

«Cuando la muerte es, nosotros no somos. Cuando nosotros somos, la muerte no es»

Entonces, ¿A qué le tenemos miedo?

Prosigo…

«Hoy en día se descuida el equilibrio y la armonía; sin embargo, son las bases de la sabiduría. Todo se hace en exceso. Los deportistas descuidan aspectos de sí mismos y de los demás por correr en exceso. La gente parece excesivamente mezquina. Se bebe demasiado, se fuma demasiado…

Hay demasiadas ideas en blanco o negro. Todo o nada. La naturaleza no es así. 

En la naturaleza hay equilibrio. Los animales destruyen en pequeñas cantidades. Los sistemas ecológicos nunca son eliminados en masa. Las plantas consumidas vuelven a crecer. Las fuentes de sustento proveen y vuelven a reponerse. Se disfruta de la flor, se come la fruta, se preserva la raíz. 

La humanidad no ha aprendido el equilibrio; mucho menos lo ha practicado. Se guía por la codicia y la ambición; se conduce por el miedo. De este modo acabará por aniquilarse. Pero la naturaleza sobrevivirá, al menos las plantas.»

Este mensaje es vital para lo que se nos aproxima como humanidad. Muchos maestros y personas visionarias han dicho que la extinción de la humanidad está próxima, no se sabe cuándo pero está ahí latente.

Estos mensajes de los maestros que plasma el doctor Weiss en este libro a mi modo de ver es lo más importante más allá de las criticas literarias que pudiésemos hacerle a la obra. Son los mensajes que nos alertan como estamos como sociedad, y lo que se nos avecina en el futuro. Una información más que a tomar en cuenta diría yo.

El libro Muchas vidas, muchos maestros del psiquiatra Brian Weiss carece de un fundamento científico dado que no revela cuales fueron las pruebas científicas que utilizó, y tampoco es una novela en la cual exista una temporalidad que nos consuma. El relato tiende a la repetición y en ciertos pasajes de la lectura aburre, quizás hubiese sido mejor hacer un relato más breve. 

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